Histórico

El queso Casín, recibe su nombre de Caso, pero la artesanía quesera no es propia sólo de este municipio, sino también de Sobrescobio y Piloña, municipios limítrofes. En este entorno, la vaca asturiana de la montaña o casina, originaria del lugar, era antiguamente la raza de mayor interés dado que desempeñaba las tres aptitudes (carne, leche, trabajo); hoy día se sigue aprovechando su leche (entre otras razas) como materia prima para la elaboración del queso Casín.

El origen del queso, se desconoce, pero se cree que es uno de los más antiguos de España y del mundo, no solo por las referencias documentales que lo sitúan en el siglo XIV, sino por la inusual técnica de amasar la cuajada.

Enric Canut «En el país de los 100 quesos», sostiene que «el queso Casín, por su forma de elaboración y por los utensilios rústicos utilizados quizás sea uno de los más antiguos de España, y forma parte de ese conjunto de quesos elaborados en la Cordillera Cantábrica que enraíza directamente con el Neolítico y con los primeros pobladores que arribaron a la espina dorsal de la Península».

Según la leyenda, parece que en el año 713 los «casinos» (habitantes de Caso) regalaron al rey don Pelayo, después de la batalla de Covadonga, un queso tan grande que hubo de ser transportado en un carro del país.

Este queso puede ser de origen romano, pues según Plinio, el Caseus luniensis (forma de luna) puede llegar a pesar 500 kilogramos y este queso Casín, que ha llegado a nuestros días, se hace de una forma tan original, única en el mundo, que podría dársele el tamaño que se quisiera mediante refundido y amasado de los quesos en máquinas muy primitivas.
Existen referencias documentales a este queso en el siglo XIV, donde se refieren a él como “queso assadero”, utilizado como forma de pago en los señoríos feudales (Nuestra Señora de la Vega, Oviedo, 1328).

En el siglo XVIII Jovellanos lo menciona como ejemplo de los importantes productos del campo asturiano, en sus “cartas a Ponz”. Otras referencias importantes se dan en el diccionario Geográfico de Madoz editado a principios del siglo XIX, y en el «Curso de Agricultura Elemental» de Dionisio Martín Ayuso publicado a finales del siglo XIX.